LO QUE VIENE EL 25 E GRANDE

Cada Semana Santa, o Navidad, desde que recuerdo, los griegos dominicanos parecen consultar el oráculo de Delfos. Pero no tienen que viajar a la antigua Grecia, no, un niño recién nacido, o un toro arando, o un chivo con bracers, cumplen la misión de predecir una catástrofe. Porque todo aquel que se digne de representar el papel moderno de Casandra debe continuar la tradición y anunciar terremotos, huracanes, lluvias de fuego o tsunamis. Y esto no deja un buen sabor en la boca. Por algo Príamo encerró a su hija Casandra cuando está no se cansaba de vocear como una loca que Troya sería destruida por culpa de Paris y Helena.
Más de una vez un animal de tres cabezas, sin ser retoño de Hidra, habló y dijo que el día tal iba a pasar un cataclismo. Claro, el día anunciado el suceso más grande era que un motoconchista no veía un policía acostao y tragaba asfalto junto con su pasajero, o que, como siempre se va la luz en cuaresma, nadie podía dormir por la plaga de mosquitos amparados en el calorazo de Viernes Santo.
Este año la tradición continúa. Hasta el periódico ha dado la noticia, y ya se sabe, si lo dice el periódico es una verdad que no permite cuestionamiento,especialmente si sale en Diario Libre y en el Listín Diario.
Usted no ha tenido tiempo de ir a recortarse. Los pelos le salen hasta por las orejas. Decide hacerse el loco e ir el Lunes Santo. En la barbería o salón, a pesar del ruido de los blowers, usted siente un malestar o pesadumbre. Mira para todos lados y las caras de las estilistas de belleza parecen decir: "Nos jodimos, ya si llegamos donde íbamos." ¿Qué pasa?, se pregunta usted. ¿Habrá muerto la Gata Salvaje? ¿Será porque prohibieron una canción de Juanes? ¿Subieron el pollo y los plátanos, otra vez? Le toca su turno. La damnificada de las tijeras le pregunta:
-¿Cómo te pelo?
-Dame la pelá nueva que es como un indio cherokee.
-¿Cómo es eso?
-Bajito en los lados y con una moñita y una colita.
La mujer de cabellos desrizados y tinte rojo empieza la faena del chas chas chas. Ella sabe, y yo sé, que ella no puede acabar su obra de arte en mi cabeza sin hablar. Yo espero pacientemente mientras por su cara pasan todas las fases de la desesperanza. Ella gana la batalla del silencio y la curiosidad. La miro y le hablo al espejo:
-¿Y qué te pasa muñeca?
-Oh, qué me va a pasar, lo del 25...
-¿Cómo lo del 25?
-Pero, ¿y dónde e que tú vive muchacho?, ¿en la luna?
-Dime, linda muchachita...
Sin esperar a que me prepare para la bomba me suelta el escopetazo:
-Que nació un niño de 25 libra y el doctor dijo:"Qué niño más grande". Y el niño, acabao de nacé, dijo:"Grande e lo que viene el 25"...
-¿Y entonce?
-¿Cómo que y entonce? Que ya no voy pa Nagua, que me voá quedá aquí rezando con mi mamá y mi abuela y mi hijita...
A la realidad le gustan las simetrías, escribió el maestro Borges, pues bien, a la imaginación también. Fíjense que el carajito nació de 25 libras y es el día 25, Viernes Santo, el día elegido para el castigo divino. ¿Por qué ese muchacho no nació de 32 libras?
Así es que ya lo saben: El Viernes Santo no coman carne, no beban romo, no bailen, no rapen, siéntense bajo un crucifijo, con biblia y rosario en mano, y oren para que Jehová aplaque su ira por allá por África, como siempre lo ha hecho.














